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N° 0 / Junio 2004
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Algunas ideas para el próximo
gobierno de Montevideo. Alvaro Echaider Ese “cambio en el cambio” se
debe simbolizar en la figura del próximo intendente que deberá ser más joven
que lo usual en el patriarcal sistema de la izquierda uruguaya y,
preferentemente, mujer. Es una intuición. Por ejemplo, al 2010 deberíamos contar con un
sistema de transporte público gratuito
en la ciudad. (No, no es una locura. Implica
asumir radicalmente la priorización del transporte colectivo de pasajeros
como estructurador principal de la movilidad de los ciudadanos en la ciudad,
sin perjuicio de su articulación con las otras modalidades, innumerables
veces declarado como prioridad pero insuficientemente tratado como tal; modificar el concepto de
financiamiento del sistema, todos los días la plata necesaria para
financiarlo está en la calle, ¿por qué si se trata de un servicio público
como la recolección de la basura, la vialidad o el saneamiento no se
financian de la misma manera?; estructurarlo como un verdadero servicio público al servicio
de los ciudadanos y no de los intereses de las compañías o de los sindicatos,
a través de la aplicación del concepto “Metro” en superficie, del
concepto, no de la modalidad específica del subterráneo, utilizando los
actuales ómnibus pero ordenados en función del proyecto del sistema de
transporte y movilidad colectivo, indiferenciándolos por lo tanto en función
de las compañías ¿qué importa si un ómnibus es de CUTCSA o de COME?, sino
diferenciándolos en función de sus recorridos troncales y secundarios, y
pagándoles por distancia recorrida y estándares de servicio y no por cantidad
de gente transportada; hacer de las paradas centros de información y
verdaderos puntos de interfase entre el usuario y el sistema; construir un verdadero servicio público
estructurador de ciudad democrática)
Lo esperable es que el próximo candidato a Intendente
de Montevideo sea “un hombre relativamente viejo”. Sin embargo creo más
conveniente que el próximo jefe comunal de Montevideo sea “una mujer joven”.
Por ejemplo, deberíamos abandonar las nefastas políticas de
regularización de asentamientos que hemos asumido acríticamente como propias,
en función de la ceguera que al respecto han caracterizado al BID y al
gobierno nacional y sustituirlas por políticas de refuncionalización del
stock de viviendas y ciudad existente por un lado y de construcción de nueva
ciudad popular por otro. Que reconozca, en este último caso, que es mejor producir ciudad de calidad a lo
largo del tiempo por la acumulación de inversiones en el marco de un
ordenamiento territorial inteligente (que incluya la adecuada ubicación
para la conexión urbana y la adquisición progresiva de los servicios, la
previsión adecuada de los espacios públicos y los equipamientos recreativos,
culturales y sanitarios, así sea en 20 años) que consolidar guettos que no
son ciudad ni lo serán (ni siquiera ciudad, ya no hablo de ciudad de calidad,
ni para hoy ni para mañana) y que por lo tanto condenan a sus habitantes –
algunos de nuestros conciudadanos, nuestros iguales- a la infraciudadanía y a
la segregación. Por ejemplo, deberíamos profundizar las políticas de
construcción de ciudad entorno al espacio público, (la ciudad ES espacio público, el espacio público no es espacio
residual, es el articulador de la ciudad de calidad) y combatir ferozmente
las tendencias crecientes a la privatización de la ciudad (llámese intentos
de construcción de barrios cerrados para los sectores acomodados, o
desarrollo de equipamientos de alta tecnología encastillados y
deliberadamente aislados, como Zonamérica, o la construcción de autovías de
peaje en la ciudad como el proyecto presentado para Av.Italia) que disuelven
la solidaridad territorial que exige la construcción de la ciudad
democrática, a través de la apropiación de los recursos de los sectores mejor
acomodados y construyen, física y simbólicamente, la ciudad segregada (o sea la anticiudad). Por ejemplo, deberíamos animar el desarrollo de la infoestructura urbana (como un
servicio urbano más), promover la constitución de distritos digitales en
áreas centrales (por ejemplo en la Ciudad Vieja) y combatir la nueva
dimensión de la segregación, la llamada “brecha digital” (alfabetización
electrónica y acceso a internet) Por ejemplo, deberíamos impulsar más activamente la agricultura urbana y la constitución
de mecanismos de reparto solidarios (por ejemplo, de los excedentes
cotidianos o casi cotidianos de los alimentos que se transan en el Mercado
Modelo) para asegurar la mínima
alimentación necesaria de cada día de todos los niños de la ciudad Por ejemplo, deberíamos liderar
protagónicamente la visión del futuro de esta ciudad, animando a través
de la reflexión prospectiva y el planeamiento estratégico participativo, la
articulación de acuerdos a largo plazo entre todos los sectores relevantes de
cada área para la construcción de nuestras ventajas competitivas, en cada una
de esas áreas, como ciudad.
Deberíamos animar el desarrollo de la infoestructura urbana (como un
servicio urbano más), promover la constitución de distritos digitales en
áreas centrales (por ejemplo en la Ciudad Vieja)
¿Cuál es la ciudad que queremos tener al término
del esperable 4º mandato consecutivo de la izquierda en el gobierno de
Montevideo? ¿Cuáles son lo temas prioritarios que se deberán atender? Al final de este segundo período de gobierno
municipal encabezado por Mariano Arana, ya serán 15 los años de gobierno de
izquierda en la capital y, si bien es indudablemente mucho lo que se ha hecho
desde 1990, quiero postular que es necesaria una profundización cualitativa
del programa de gobierno desarrollado hasta el momento. Una renovación radical en ciertos sentidos de las formas de entender
el territorio y el gobierno del territorio. No se trata de hacer “más de lo mismo”; se trata
de hacer “más y mejor”, no en
oposición a lo mucho realizado desde el 90 a la fecha por los tres gobiernos
municipales de la izquierda (que tampoco tiene sentido oponer entre sí en
tanto etapas de un mismo proceso) sino
como la natural evolución de las ideas de izquierda ante los desafíos del
gobierno (cualquier gobierno) y sus vinculaciones con la dimensión local en
un mundo que se transforma e impacta en estas relaciones entre lo global y lo
local. Adicionalmente: a esta altura lo esperable es que
el próximo candidato a Intendente de Montevideo sea un hombre relativamente
viejo (alcanza con mirar en quienes ha recaído históricamente la designación
de los primeros lugares en la mayoría de las principales listas de la
izquierda). Sin embargo creo más conveniente que el próximo
jefe comunal de Montevideo sea una mujer joven. ¿Por qué? Ese es uno de los temas que les propongo
analizar en próximas ediciones de Futuro Imperfecto. Comentarios a vuelta de
correo a: aechaider@ciacdigital.com Volver |