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N° 0 / Junio 2004
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Montevideo,
Ciudad de Pensamiento Primum
philosophare, deinde vivere
Gustavo
Verdesio No sé si será fácil
responder al pedido que me hiciera Futuro Imperfecto: explicar por qué es
importante o al menos interesante que se haya invitado a la gente que se ha
invitado para que hable en "Montevideo, ciudad de
pensamiento". Igual lo voy a
intentar. Una
de las posibles razones para traer a Bruno Bosteels, Gareth Williams y Martín Hopenhayn es que a nadie
más se le ha ocurrido hacerlo. Y si a nadie se le ha ocurrido traerlos, se preguntarán
los amables lectores, ¿por qué a estos muchachos cuarentones sí?
El interés por traer a estos pensadores surge de varias
consideraciones, pero acaso la principal sea que el pensamiento político en
Uruguay esté tal vez demasiado influido o permeado por ciertas concepciones
tradicionales .
El chileno Martín
Hopenhayn (autor de los libros Ni
apocalípticos ni integrados y Después
del nihilismo, entre otros textos importantes) es, tal vez, el que
necesita menos presentación, debido a que es una figura muy conocida en el
ámbito de las ciencias sociales. De hecho, es el único de los invitados que
ya ha dado charlas en Uruguay en otras conferencias o congresos. Sus
preocupaciones y sus razonamientos han tenido siempre, aun desde su situación
de enunciación profesional que lo ubica como practicante de las ciencias
sociales, un fuerte sesgo filosófico.
La idea es justamente que venga a Montevideo a hablar de temas más
bien filosóficos o, tal vez, de filosofía política. Aún no tenemos el título de su ponencia, pero seguramente su
aporte estará orientado por ese tipo de preocupaciones. El inglés (liverpoolense,
por más datos) Gareth Williams (professor en la University of Michigan) viene
del ámbito literario y su trabajo se ha centrado en un sistemático estudio de
temas tales como el testimonio latinoamericano (género que adquirió gran
notoriedad en los años ochenta gracias a autoras como Rigoberta Menchú,
Domitila Barrios y otros) y, más recientemente, el populismo en
Latinoamérica. Su libro, The other side of the popular, que
discute el populismo como estrategia homogeneizadora tanto en lo social como
en lo cultural, y su fracaso desde una perspectiva post hegemónica, está
teniendo gran repercusión en los estudios latinoamericanos en general. El trabajo que leerá en Montevideo tratará
una de sus preocupaciones más recientes: el tema de la democracia vs. el
estado desde un punto de vista biopolítico inspirado en las ideas del último
Foucault y del filósofo italiano Giorgio Agamben —en especial, en las ideas
que desarrolla este último en su importante libro Homo Sacer—. El belga Bruno
Bosteels (profesor de la Cornell University, luego de haber pasado por
Harvard y Columbia, lugares que no le
gustaron demasiado) es todavía menos conocido en Uruguay, y sin embargo es,
de todos los invitados, el que más impacto puede tener en el futuro inmediato
(que será o no imperfecto) en el pensamiento occidental. Digo esto porque en el presente tiene tres
libros en prensa: una traducción al inglés (la primera en ese idioma) de la
obra fundamental de Alain Badiou: El
ser y el acontecimiento; un libro sobre Jorge Luis Borges que amenaza con
ser obra de consulta obligada para los expertos en dicho autor y en la
literatura latinoamericana en general; y por último, un libro titulado Badiou and the political, que promete
ser, también, fundamental para develar los arcanos de la obra más reciente
del pensador ex-maoísta. La obra de Bosteels ha sido discutida por la
superestrella del pensamiento occidental actual, Slavoj Zizek (quien le
dedica más de diez páginas a las ideas de nuestro invitado) y cuenta, además,
con el apoyo crítico de Badiou mismo. En Montevideo, Bosteels hablará,
precisamente, sobre Badiou y su forma de pensar lo político.
El libro del inglés Gareth Williams, The other side of the popular, que
discute el populismo como estrategia homogeneizadora tanto en lo social como
en lo cultural, y su fracaso desde una perspectiva post hegemónica, está
teniendo gran repercusión en los estudios latinoamericanos en general.
El interés por traer a
estos pensadores surge de varias consideraciones, pero acaso la principal sea
que el pensamiento político en Uruguay esté tal vez demasiado influido o
permeado por ciertas concepciones tradicionales. Se podría decir (no cuesta
nada ser generoso) que, en el mejor de los casos, lo que hay es una adhesión
más o menos generalizada a un pensamiento político basado en las ideas de
Chantal Mouffe y Ernesto Laclau sobre la hegemonía, la democracia radical,
los nuevos actores sociales, el socialismo posible y otros temas tratados por
dichos autores. A esa forma de pensar lo político, que viene sobre todo de
las ciencias sociales, habría que oponerle o, si se prefiere, ponerle al
lado, a fin de poder comparar distintas formas de verlo, las que han
propuesto autores con preocupaciones más filosóficas, tales como Michael
Hardt y Toni Negri, Alain Badiou, Slavoj Zizek, Giorgio Agamben, Paolo Virno,
el Deleuze más comprometido, y tantos otros.
Laclau y sus seguidores han venido en repetidas ocasiones a Montevideo
y los pensadores de otras corrientes de pensamiento que han visitado la
ciudad, tales como Arjun Appadurai (representante de la teoría postcolonial)
y John Beverley (practicante de los estudios culturales y los estudios subalternos),
han pasado sin pena ni gloria. De
hecho, de la venida de Beverley no se enteró casi nadie y a Appadurai lo habrán ido a escuchar treinta o cuarenta
personas, según pude apreciar en mi condición de testigo ocular. Los que más éxito han tenido son aquellos
que, como García Canclini, basan su pensamiento en nociones tales como la
hibridez cultural, que tiene sus antecedentes en nociones con las cuales el
público uruguayo está más familiarizado, debido a su parentesco con otras de
más antiguo cuño —estoy pensando en el mestizaje, la transculturación y la heterogeneidad cultural—. Desde esos conceptos, conciente o
inconcientemente, se ha tratado de explicar la diversidad étnica, las
diferencias económicas y la injusticia social en general que caracterizan a
los países latinoamericanos. Pero aun si este
diagnóstico estuviera equivocado (lo cual es no sólo posible sino también
probable), aun así me parece que vale la pena abrirse a autores que tienen
formas diferentes de entender lo político. Y más importante aun, vale la pena
abrirse a gente que piensa de manera diferente y punto. Es esa diferencia de registros lo que nos
pareció interesante ofrecerle al público uruguayo. Como
el objetivo no es iluminar a la gente ni traerle la verdad revelada sino más
bien ponerla en contacto con formas alternativas de pensamiento, cualquiera
sea el resultado del encuentro de estos ponentes con el público uruguayo,
será bienvenido. Gustavo Verdesio. Profesor del Departamento de Lenguas y
literaturas romances y programas de estudios atlánticos, latinoamericanos y caribeños de la Universidad de
Michigan, EEUU. Comentarios a vuelta de correo
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