El 19 de agosto, este mensaje de Marcelo Pereira inicia un debate que adquirió tonos duros y durante el cual se abrieron heridas que, a juzgar por la violencia de algunos intercambios, no estaban del todo cerradas.  Se trata de un intercambio entre los que apoyaban a la FEUU clandestina y los que apoyaban a la ASCEEP, que era legal.  La realidad, por suerte, es más compleja que la forma en que la presentan estas visiones maniqueas.  Por ello hay una serie de mensajes que vale la pena reproducir, ya que proponen ver esa vieja polémica no ya en blanco y negro sino con una óptica que permita apreciar las tonalidades de gris que todo aquello tuvo.

La llamada FEUU clandestina (largo y puede herir susceptibilidades)
Marcelo Pereira

(Agosto 19, 2003)

Estimadas, estimados:

Creo que ocultar nuestras diferencias de opinión no nos caracterizó hace 20 años, y que no deberíamos empezar a hacerlo ahora. Desde que comenzó este intercambio, me ha llamado muchísimo la atención qué lejos estamos de compartir una visión histórica. En gran medida, seguimos apegados a "historias" muy distintas, enhebradas en torno a la experiencia personal de cada uno, y (al parecer) cada uno.

Bastante convencido de que estuvo en el centro de los acontecimientos decisivos, o cerquita. Seguramente influye la afectividad, pero creo que también nos pesa la herencia de relatos sesgados, de los que se hacían en "la interna" de cada grupo humano, y en los cuales siempre había un "nosotros" virtuoso. El lado bueno de esto que me quiero imaginar es que si entonces, cuando predominaba el sentimiento de lo colectivo, estábamos más separados de lo que parecía, quizás ahora, cuando tanto pesa la disgregación, tengamos más en común de lo que parece. No sé. En todo caso, creo que es imposible acercarnos a una valoración histórica si no exponemos puntos de vista discrepantes, y por eso apunto brevemente algunas reflexiones y convicciones mías (que no pretenden representar a nadie más) sobre la llamada FEUU clandestina.

Trataré de hacerlo en forma civilizada y respetuosa, con la intención de que se expresen otras visiones, y les aseguro que me siento dispuesto a revisar y corregir "mi" historia en función de las demás. Tengan también la seguridad de que los quiero mucho colectivamente, por encima de variables cariños individuales.

1. Creo que nunca hubo una auténtica FEUU clandestina, que no correspondía llamar así a estructuras básicamente partidarias, y que ese error es consecuencia de otro más profundo: el de una convicción de superioridad, por la presunta posesión de ciertos valores (ideológicos, organizativos, etcétera), presuntamente ausentes, o menos presentes, en los demás.

2. Creo que ese error de base condujo a una obsesión por el control (ideológico, organizativo, etcétera) de los llamados "gremios clandestinos" (si creo que mi grupo es, por sus valores intransferibles, el único capaz de llevar el proceso a buen puerto, debo, por el bien de todos, evitar que otros incidan demasiado en la conducción).

3. Creo que esa obsesión por el control era un obstáculo insuperable para el crecimiento de la llamada FEUU clandestina.

4. Creo que la ASCEEP se fundó en gran medida contra la llamada FEUU clandestina, y en especial contra el predominio en ella de la UJC. Por lo menos, para contrapesar, neutralizar o dejar en minoría a los jóvenes comunistas, sus aliados y sus allegados.

5. Creo que la visión sectaria y controladora no fue patrimonio exclusivo de ningún sector, sino compartida por todos en mayor o menor medida, pero también creo que la concepción de trabajo planteada desde ASCEEP implicaba necesariamente menor sectarismo y menor control desde cualquier organización, y que por eso era cualitativamente superior, con un potencial mucho mayor de desarrollo. En otras palabras, hubo muchos esfuerzos valientes, muchas iniciativas inteligentes, y muchísima abnegación que merece respeto, en personas de muy distintas orientaciones, pero no todas las líneas de trabajo valieron lo mismo: algunas eran más acertadas y otras más equivocadas. Del mismo modo en que hubo, por ejemplo, criterios de seguridad mejores y peores, con las consecuencias esperables.

6. Creo que entre todos, sectorizados y no sectorizados, sumamos las cantidades de flexibilidad, inteligencia y sentido común necesarias para que la ASCEEP-FEUU fuera una síntesis, pero también creo que esa síntesis no fue un licuado "sin vencidos ni vencedores", y que no le hace bien a nadie presentarla así. Entre otras cosas, porque eso nos impediría identificar nuestros errores y aprender de ellos.

Por favor
Carlos Pacheco 
(Agosto 19, 2003)

Es cierto que cada uno puede decir en este foro lo que tenga ganas. Al fin de cuentas, no hay reglas, más que las del respeto, y nadie le puede decir a nadie si puede o no escribir sobre ciertos temas. Digo esto (aunque en aquella vieja discusión fui pro-Asceep) porque la primera reacción hacia el mail de Marcelo Pereira era decir "No, esto no", pero reconozco que decirlo sería incorrecto de mi parte.

Prefiero, por lo tanto, enfocar el punto de otra manera:

1. No es un demérito buscar lo que nos une y dejar a atrás lo que nos separa. Lo que nos separa, del pasado, lo conocemos de sobra. Lo que Marcelo Pereira dice en su mail no tiene nada nuevo. Es aquella vieja discusión reeditada. Lo que nos une, del presente y del futuro, es una incógnita. Si gastamos las energías en volver a reeditar viejas discusiones, recontradiscutidas del pasado, poco energía nos va a quedar para saber si hay alguna oportunidad de hacer algo juntos, al menos con algunos.

2. Si alguien quiere hacer una revisión de viejas posturas, que lo haga por sí solo. Pero traer viejos temas para ver si militantes de aquella época revisan sus posturas, no me parece que conduzca a nada.

3. Sería bueno escuchar autocríticas, no críticas a lo que los otros hicieron mal hace 20 años.

4. Si el tema viene por otro lado, por favor, aclárenlo. Yo soy un total boludo, que no me doy cuenta de nada.

5. Si efectivamente alguien quiere discutir este tema, les pido por favor que hagan un subgrupo y lo discutan entre los que lo quieran discutir. Esto es bien personal: de lo último que tengo ganas hoy de ver en mi casilla de mail es que lluevan mails sobre la Asceep versus Feuu. Es un pedido, que se podrá cumplir o no. Son libres de hacer lo que quieran, como yo también soy libre de hacer lo que quiera.

El 20 de agosto, Edgardo Rubianes envía, a la red general un archivo que contiene una charla que dio con motivo de la conmemoración de los 30 anios del golpe de estado. El mensaje intentaba poner un poco de orden en la discusión sobre la polémica que había dividido, dos décadas atrás, al movimiento estudiantil.

DE LA FEUU A LA ASCEEP-FEUU
Edgardo Rubianes
(Junio 24, 2003)

Precisamente en estos días hemos iniciado conjuntamente con un importante número de compañeros protagonistas de la lucha estudiantil bajo la dictadura un proceso de construcción de la memoria y de reflexión sobre algunos aspectos de ese período.>

De construcción de memoria pues sentimos que por determinados factores -que también serán objeto de análisis- hay un hueco en la memoria que queremos contribuir a rellenar. Para ejemplificar pongamos lo que se observa en el suplemento sobre la dictadura editado por Brecha el 20 de junio. Ahí, se enumera un listado de más de 50 textos que analizan desde distintos enfoques la dictadura. No aparece ni uno solo referido específicamente al movimiento estudiantil. He leído u ojeado la mayoría de los textos que son generales y las referencias al movimiento estudiantil son por lo demás fugaces, no existiendo análisis específicos. Como comentara hace poco tiempo un amigo periodista: sería interesante que los historiadores e investigadores periodísticos enfocaran más su trabajo al proceso de salida de la dictadura y no sólo al período previo de su instalación. Quiero en ese sentido saludar esta mesa y contribuir a dicho proceso aportando elementos para ese necesario e imprescindible estudio.

El nombre con que se ha sido nominada esta Mesa “de la FEUU a la ASCEEP-FEUU” es por demás ejemplificante pues da cuenta tanto de la continuidad como de la ruptura organizacional y del nuevo proceso de síntesis que tuvo la principal organización estudiantil uruguaya. A veces -intencionalmente o no- se simplifica la historia y en particular acerca del movimiento estudiantil se hace referencia a una continuidad organizativa, programática o de pertenencia entre el 73 y el 83 que como protagonista de ese período considero que si queremos ser totalmente veraces, no fue tal.

Continuidades y rupturas organizativas

La FEUU luego de ilegalizada y de intervenida la Universidad por la dictadura, difícilmente podría sobrevivir como una organización gremial. Necesariamente fue adoptando formas organizativas de coordinación política y sufriendo los embates represivos que, independientemente de sí eran dirigidos a la estructura gremial o a las organizaciones políticas a las que pertenecían los militantes, producían legiones de presos y exiliados. En los años 75 y 76 la estructura prácticamente ha desaparecido, persiste cierta actividad en alguna Facultad producto de la militancia heroica, casi solitaria, de algunos, pero la resistencia de las generaciones integrantes de la FEUU pre-73 fue prácticamente eliminada. Si correlacionamos esos años con las olas represivas en nuestro país y en Argentina esto se entiende claramente.

Recién a partir del 78-79 y producto de algunos hechos propios de la nueva coyuntura que luego veremos, tiene lugar un proceso de “refundación” a partir de un acuerdo entre las juventudes políticas comunistas y socialista. Se estimulan así la conformación de pequeños núcleos clandestinos -que logran atraer a integrantes de nuevas generaciones en varias facultades y que adoptan el nombre de las históricas asociaciones de estudiantes- y una coordinación de esas juventudes políticas que asume como dirección de la federación. En esas instancias estuve involucrado no aceptando participar como independiente, de dicha dirección.

Esa estructura se autodenomina FEUU clandestina. Tiene un lento crecimiento e impulsa variadas actividades fundamentalmente a partir del triunfo del NO en el plebiscito del 80 con peso diferente según los centros. Estimo que para 1982 el número de militantes universitarios involucrados directamente en la estructura clandestina era entre 100 y 200 compañeros. Esa estructura persistió a pesar de tener crisis periódicas y sufrir varios golpes represivos. Las juventudes que le dieron origen reconocieron como tal a la FEUU clandestina, los socialistas hasta unos días después de la Semana del Estudiante del 83; y los comunistas hasta Mayo del 84 cuando en la I Convención de ASCEEP, la rama universitaria decide pasar a denominarse ASCEEP-FEUU. No exenta con esta última definición tuvo que ver la exigencia de Seregni, recién liberado, a las juventudes frentistas para que se expidieran expresamente sobre cual era la organización representativa de los estudiantes, si la ASCEEP o lo que continuaba denominándose FEUU.

A 20 años, la discusión que tensó al máximo el relacionamiento entre las diversas corrientes al interior del movimiento estudiantil puede parecer nimia, un problema de palabras. No es así. En la confrontación de dos consignas “Reivindicar la FEUU” -como expresión de reconocer en la ASCEEP la continuadora histórica y legítima de la organización gremial estudiantil universitaria creada en 1929- versus “Legalizar la FEUU” -como exigencia de reconocimiento de la estructura clandestina actuante con ese nombre-, se simbolizaba la polaridad de una discusión estratégica y que a mi entender los acontecimientos del 83, es decir la Semana del Estudiante, había laudado.

Como vemos es recién en Mayo del 84 que absolutamente todas las corrientes reconocen en ASCEEP la síntesis organizativa donde confluyó todo el proceso de acumulación gremial de esos años que los estudiantes nos habíamos dado. Acumulación que tuvo múltiples expresiones organizativas. Citemos las revistas que a partir del 81 emergieron en prácticamente todos los centros con un desarrollo que superaba lo de una mera publicación para convertirse en verdaderas instituciones estudiantiles nucleadoras y desarrolladoras de múltiples actividades. Nombremos las cooperativas de apuntes, algunos clubes estudiantiles,  la propia asociación civil, denominada ASCEEP creada en abril del 82 por una cincuentena de estudiantes fundamentalmente de Derecho y las exitosas academias para preparar el examen de admisión.

En Diciembre del 82 en una reunión de la que participaron representantes de todos esos instrumentos legales se define realizar en setiembre del 83 una gran actividad conjunta que significara un salto cualitativo en lo organizativo, en lo programático y en lo movilizativo: la Semana del Estudiante. En ese proceso la ASCEEP pasa de tener algunos cientos de asociados a principio del año a superar los 3000 por julio o agosto.

Como en toda síntesis, hay componentes originales de la polaridad pero no necesariamente como vemos en partes iguales. Pasar a definirse ASCEEP-FEUU no significó que un guión unificara las siglas de dos organizaciones como quizás algunos pueden creen. Por el contrario, para muchos entre los que me encuentro, significó la etapa final de un proceso de superficialización de banderas que permitió gritar públicamente ”Somos la FEUU, abajo la dictadura y abajo la intervención”. Es decir, y dicho sin arrogancia, expresó el triunfo de una estrategia que supo compatibilizar adecuada e inteligentemente la actividad clandestina con la permanente expansión de los espacios legales y la superficialización de las banderas. Y sobre esto último es que quisiera hacer unas reflexiones finales.

Estrategias de acumulación

Implícita a la discusión respecto a la caracterización de los núcleos clandestinos -si estos eran un gremio o no, si era correcto adoptar el nombre histórico de las asociaciones estudiantiles- se confrontaban estrategias de acumulación que habían venido poniendo mayor énfasis ya sea en las actividades clandestinas o en las que los resquicios de legalidad que el régimen posibilitaba.

En el marco de un régimen que aplica el Terrorismo de Estado su continuidad depende en gran medida del grado de internalización de la represión que logre en cada individuo. Los psicólogos sociales hablan de la presencia del “panóptico” en cada acto de nuestras vidas. En este caso, sentirse observado, controlado aunque no nos demos cuenta cómo lo hacen. Pero saber que cada acto trasgresor puede ser reprimido y que podemos terminar colgados en un cuartel, tirados en una cuneta o flotando como “coreano” en el mar. La paranoia nos alcanza. Aquel desconocido con el que hablamos, aquel vecino que no sabemos cómo piensa, este compañero de clase que parece piola, pueden en definitiva ser nuestros delatores.

Cómo actuar entonces en el marco de una situación de este tipo, nos preguntábamos. Un haz de alternativas estratégicas se abría. Aún a riesgo de caricaturizar plantearé algunas de ellas.

Toda dictadura permite en mayor o menor medida un resquicio de libertad. El accionar dentro de ese “marco legal” no apareja en primera instancia una preocupación para quien lo ocupa respecto a la represión. Es lo que busca una dictadura: marcar los limites de la cancha dentro de los cuales se puede jugar. El jugar en ese campo puede obligar muchas veces, como forma de autoprotección, a realizar actos de cuestionamiento o de deslinde, de lo que se erigió o erige como oposición frontal al régimen. “Yo era del gremio pero no estaba de acuerdo con los comunistas ni con los tupas” era frecuente escuchar en esa época. Esa estrategia puede por tanto deslizarnos al amansamiento.

En el otro extremo tenemos ejemplos como el que sigue. En un suplemento de Brecha en referencia a movilizaciones relacionadas con el día de los mártires estudiantiles se dice: “El 14 de agosto del 83 se realizó un acto relámpago en la propia explanada. La manifestación no duró más que 3 minutos. Se colocaron rosas rojas y se cantó la consigna: ”Pueblo escucha, la FEUU vive y lucha”.

Sin duda ejemplos de heroicidad, de temeridad, pero para mí tanto hoy como cuando lo discutía en la estructura clandestina eran también un ejemplo, para ser suave, de miopía política. ¿Arriesgar una decena de militantes -y la infraestructura relacionada- para que minutos después los vigilantes recogieran las flores y los volantes mientras un puñado de transeúntes observaba sin entender mucho que había pasado? Una típica medida for export. Para ser trabajada internacionalmente pero aquí no tenía ningún impacto, no se ganaba ni una cabeza, a lo sumo se ejercitaba algún grupo militante pero con gran riesgo para el mismo.

Accionando en la más profunda ilegalidad la tensión alcanza su clímax al efectuar medidas concretas. He visto a compañeros regresar de una medida como a quienes ahora vemos culminar su participación en estos nuevos juegos denominados de “tensión extrema”. El volante se tiró en tal lugar. La pintada se hizo. Ahora estoy relajado. Se había cumplido la misión histórica. Creo que muchas veces los riesgos no justificaban ni por lejos los logros eventualmente obtenidos.

Finalmente, entre ambas situaciones, las en extremo legalista y la “clandestinista” que sostenía que un gremio es clandestino por necesidad, se desarrolló la militancia en lo que podríamos llamar el “border line” que devino desde el punto de vista gremial, en la más eficaz en el proceso de acumulación.

Expandir espacios legales, superficializar banderas

 ¿Qué fue la militancia en el “border line”? El “border line” era ese lugar de tensión entre lo legal, lo permitido, y lo prohibido, lo reprimido Implicaba una situación permanente de tensión. Y quizás por eso mismo las potencialidades creativas se estimulaban al máximo. Había que calibrar correctamente en cada oportunidad hasta dónde se debía tensar la cuerda y cómo hacerlo de la forma más eficiente. Había que aprender de cada experiencia. Todo debía analizarse en función del nuevo contexto. El lenguaje, la música, los comportamientos, todo debía ser resignificado de tal modo que los represores no pudieran responder mecánicamente de acuerdo a lo que sus manuales preestablecían.

Pondré un ejemplo no muy conocido. En plena fase represiva, a mediados de 1978, se dio un hecho inédito en mi facultad. Las generaciones 74, 75 y 76 iniciamos una huelga que duro más de un mes y que en sus postrimerías además incorporó a las dos generaciones más jóvenes. La medida fue contra el plan de estudio elaborado por el decano interventor que era ni más ni menos que G. Cristi, hermano del general golpista. El 16 de agosto Cristi renunciaba y su plan de estudio caía. Pero debemos decir para ser veraces que nunca hubo la tal huelga de Veterinaria en el 78. Hubo una renuncia colectiva a los cursos. La huelga nunca fue llamada de ese modo. Nos lo habíamos prohibido. No estábamos en huelga, habíamos decidido colectivamente dejar de estudiar con ese plan de estudios. ¿Es que acaso nos iban a ir a buscar a nuestras casas para obligarnos a estar sentados en las aulas?

En el fondo todos sabíamos que estábamos haciendo una huelga en plena dictadura pero de ese modo exorcizamos -tanto los menos activos como los que teníamos cierto protagonismo y/o historia de militancias anteriores- nuestros miedos.

Poco se ha estudiado sobre las enseñanzas que dejó esa huelga. A mí sin duda me marcó y me permitió visualizar una estrategia de largo plazo que empezamos a recorrer con algunos compañeros y luego con muchos más que realizaron experiencias similares en otros centros. Esta estrategia que denominamos de expansión de espacios legales y superficialización de banderas consideraba centrales al menos tres aspectos:

1) Necesariamente se debía ser creativo en planteos y fundamentos. No podíamos decir o publicar en nuestras revistas: Viva la FEUU o Abajo la Intervención. ¿Que sentido tenía decir que los 6 compañeros de clase reunidos en tal casa conformaban una estructura cuyo nombre estaba proscripto, si podían hacer igual lo que se planteaba como acumulador en un largo proceso sin utilizar esa sigla? Así surgían la cooperativa de apuntes, el conjunto musical, el asado con candombe, el campamento, la lectura colectiva. Y de este modo se exorcizaban los miedos. Los brutales miedos que generaba la situación represiva, se vencía al panóptico.

2) Nunca se podía quedar aislado, la fortaleza estaba en la masividad. Las actividades o los planteos no podían ser visto ni por las autoridades ni por el resto de los estudiantes como producto de un puñado de activistas. Recuerdo que para aprobarse la “renuncia colectiva de cursos” del 78 nos habíamos exigido un 65% de apoyo en votación secreta realizada en pequeños grupos.

3) Debía considerarse el apoyo del contexto. En otras palabras una inteligente política de alianzas. Sin duda los dos primeros aspectos facilitaban claramente este tercero.

Una última reflexión. El desarrollo de los espacios legales, que en múltiples casos fueron impulsados por las estructuras clandestinas, trajo aparejado algunos problemas a sus propios impulsores. El tema pasó a ser ¿Cómo lograr controlar los espacios legales cuando estos adquirían vida y dinámicas propias? El querer controlar desde una estructura reducida cada una de sus definiciones y/o acciones no solo se volvió imposible sino contraproducente pues generó un creciente rechazo y el consecuente aislamiento. De esto quizás puedan dar cuenta algunos compañeros que estuvieron involucrados.

Terminaré por aquí planteando que si uno analiza el proceso desarrollado hacia la Semana del Estudiante, la Semana en sí misma y el cambio cualitativo que significó la concreción de la misma para el reorganizado movimiento estudiantil, encontrará que esos aspectos que señalé anteriormente están fuertemente presentes en la estrategia que el movimiento estudiantil se dio a la salida de la dictadura.

Daniel Bolani, ese mismo día, responde directamente al mensaje de Marcelo Pereira. 

SOBRE LA FEUU CLANDESTINA O QUÉ LINDO ERA MI MUNDO
Daniel Bolani
 
(Agosto 20, 2003)

QUE LINDO SERÍA EL MUNDO, PERO ¡AY! COMO LO ENSUCIARON LOS COMUNISTAS. 

Supongo que la aparición de este fantasma era cuestión de tiempo. Bien.

No forma parte de las intenciones de este agrupamiento de semana del ' 83 establecer consensos imposibles; en esa especie de gran paraguas que mencionaba Hoenir tienen que caber las diferentes visiones, en el marco de un ejercicio de tolerancia, que para mí está, naturalmente, muy alejado del rechazo de la polémica. La tolerancia implica coexistencia de concepciones sin sanciones o ninguneos, pero nunca el silencio timorato "para no hacer olas". 

A mí, en particular me gustan las olas, así que voy a recoger el guante lanzado por MP, sin aspirar a tener más o menos votos o adhesiones, solo marco mis opiniones personales.

También diré que no pienso comprar un pito como si fuera un trombón, y a este asunto dedicaré el tiempo que vale, no más que eso, porque creo que en esta movida, han surgido interesantes posibilidades de intercambiar opiniones, y establecer instancias aún no bien definidas, basadas en el futuro, con componentes mínimos de exhumaciones de escaso valor productivo en ese plano. De todos modos, aunque no sea, ni debiera ser el centro de una polémica larga, es posible que deba tener su pequeño lugar.

La vida, los hechos, las realidades establecen la diferencia fundamental para que la memoria distinga entre la historia y la fábula.

 Aclarado esto, diré que quisiera señalar que mis planteos son hechos con el máximo respeto por las expresiones no concordantes y por los compañeros que las emitan, aunque mi tonalidad no es ahora, como posiblemente nunca lo fue, muy dulce; dicho esto, a lo nuestro.

Parece innecesario decir que discrepo totalmente con el enfoque de MP sobre el tema FEUU clandestina.

Sin duda hay compañeros que no me conocen, de modo que resumiré en pocas palabras el orígen de mi conocimiento de estos temas: Integré las BUS (Brigadas Universitarias Socialistas) desde 1970 hasta el final de la huelga general de 1973. Posteriormente formé parte de la UJC y del PCU, desde 1973 hasta la implosión partidaria de los 90. Integré la dirección de la AEM (en esa época era el consejo de delegados por generaciones) y fui delegado al Consejo de la Facultad de Medicina desde 1971. Estos organismos gremiales e institucionales, siguieron funcionando en la ilegalidad, mal que le pese al compañero MP hasta por lo menos el año 1976 en que caí preso, (fui procesado por pertenencia a la UJC, a pesar de que nunca pudieron demostrar otra actividad que la gremial, relacionada con AEM), situación en la que me mantuve hasta 1980. Posteriormente, en 1982, al estar expulsado de la Facultad de Medicina en mérito a la famosa circular 50, me inscribí en la Escuela de Tecnología Médica, y por esa vía me reincorporo a la lucha en el Movimiento Estudiantil, creando con otros compañeros el CEETEM (Centro de Estudiantes de la Escuela de Tecnología Médica), que por resolución de sus integrantes (de los cuales solo dos pertenecíamos a la UJC) resuelve integrarse a la FEUU clandestina y simultáneamente incorporarse a la movida legal generada con la creación de ASCEEP. Integré los sucesivos ejecutivos de la ASCEEP por dos períodos completos y un tercero que no terminé porque me jubilé del movimiento estudiantil, para militar en otras órbitas. En suma: nadie me contó esta parte de la historia de la FEUU y de la movida estudiantil. 

1- Sobre la 1ª tesis de MP: NUNCA HUBO UNA FEUU CLANDESTINA

Grosero error.

Después del golpe siguieron funcionando las estructuras naturales hasta por lo menos el ’76, con las reivindicaciones propias de la FEUU, que NO FUERON INVENTADAS DESPUÉS DEL GOLPE, sino que provenían de cuando la estructura era legal. En ningún caso se sustituyeron afirmaciones de la FEUU por reivindicaciones partidarias.

La desaparición parcial y en casos total de algunos agrupamientos político-gremiales de incidencia universitaria, se debió en lo esencial a su autodisolución y no a que fueran expulsados de la federación, de modo que la predominancia de los comunistas en ese período se debió a que decidimos permanecer manteniendo a los gremios fueran cuales fueran las condiciones que nos impusiera la dictadura, no hubo pues, ninguna manifestación de soberbia comunista en esto, simplemente nos quedamos en las trincheras.

La cantidad de estudiantes que participaba en ese momento en la lucha era escasa, y los golpes represivos importantes. Ello, ni la composición política mayoritaria de sus integrantes invalida la presencia de la FEUU en ese período.

Si el cro. MP participó alguna vez de la lucha clandestina, sabrá que una organización de este tipo, necesariamente compartimentada, no admite integraciones masivas por las propias características del funcionamiento. Tampoco las dimensiones del movimiento en esa etapa posibilitaban otro tipo de organización.

Nunca confundimos las vertientes políticas y las gremiales, ni en esa etapa, ni después, como hace implícitamente MP, en que sugiere que si hubiera habido integrantes de otras fuerzas políticas entonces sí hubiera sido una estructura representativa de los gremios.

A esto digo que sí había otros grupos, en algunos períodos participó la JSU, y la CPN, además de cros. Independientes de toda agrupación, que MP se saltea a la torera. El verdadero obstáculo insalvable para el crecimiento masivo de la FEUU, era la dictadura y sus represiones feroces (año 81, 83), de las que supongo tendrá noticias.

¿Alguien le impidió al Cro. MP integrarse a la lucha clandestina contra la dictadura en la FEUU? ¿O se ofendió porque no le ofrecieron un cargo en la dirección?

Claro que las cosas no eran fáciles, los errores se pagaban muy caros y no todos tenían monedas para sufragar los costos. Además, seguramente hubo dificultades por mal manejo de situaciones puntuales.

Pero (Kessman dixit) era lo que había, valor. Eso teníamos y con eso peleábamos.

Ojalá hubiera habido más.

Durante el período de mis cuatro años sabáticos, tengo versiones de terceros, y pienso que algún compañero habrá que maneje ese período con solvencia.

2-Tesis No. 2: LA ASCEEP SE FUNDÓ EN GRAN MEDIDA EN CONTRA DE LA FEUU CLANDESTINA, Y EN PARTICULAR CONTRA EL PREDOMINIO DE LA UJC EN ÉSTA.

Yo pensaba que los compañeros que formaron la ASCEEP lo hicieron buscando la apertura de un espacio legal, que pudiera funcionar en los resquicios que dejaba la ominosa presencia de la dictadura en la vida nacional en general y estudiantil en particular.

El discurso inicial asceepiano era bastante light inicialmente y la propia dinámica de los gremios, con sus componentes legales e ilegales fue forjando la estructura que terminó siendo, tanto por sus dimensiones como por su contenido programático.

Yo no sé, naturalmente, qué pasaba en la intimidad de las cabezas de los fundadores de ASCEEP, pero no creería jamás, salvo confesión de parte, que se plantearan un objetivo de esa mezquindad, (que de hecho era el que se planteaba la mismísima dictadura, cuando abrigaba la fantasía de hacer desaparecer a los comunistas de la escena política) en el contexto de la presencia de una dictadura que a todos nos golpeaba.

Si esa hubiera sido la cabeza de los cros. Duro golpe habrían llevado, ya que los planteos de la FEUU clandestina, en la convención de 1984, eran individualmente considerados, la primera fuerza.

Composición de los convencionales en mayo 1984:

FEUU clandestina ( UJC, CPN, Independientes) = 113

Independientes, FIU, UI, 99, PST, Anarcos =131

JSU = 80

JDC =35

Blancos (sin contar CPN que votaba con FEUU clandestina) = 27

Magra cosecha habrían obtenido de ser ese su objetivo.

3-Tesis No. 3 LA SÍNTESIS ASCEEP-FEUU NO FUE UN LICUADO SIN VENCIDOS NI VENCEDORES

Esta es la pequeña perla escondida en la gran ostra.

Ni más ni menos que demostrar cómo los buenos ganaron a los malos, y en el marco de esa lucha principal, casi de “cacheté” le pegaron también a la dictadura. El cro. MP encontró una vieja factura arrugada y pretende pasarla a ver si cobra. El anticomunismo nunca fue progresista, y tampoco ha dado buenos dividendos.

Y bien, cada uno es cada uno, y si no hay piscina, bien se puede nadar en la cloaca.

Personalmente, creo que pese a que nuestros dirigentes estaban proscritos y no podían asomar la cabeza, las estructuras clandestinas pasaron a ser un problema después de la marcha, porque en realidad, salvo las proscripciones, no había en realidad ningún problema del movimiento estudiantil que no pudiera a esa altura resolverse en el frente legal, y pienso que nuestro peor error en todo este período fue no captar que podíamos haberlas desactivado antes. Desde octubre del 83, teníamos ya formados una nueva camada de cuadros estudiantiles que se habían fogueado en la lucha legal y que de hecho resolvían las cuestiones principales.

Pero en fin, esa fue la historia, en mi versión.

La realidad es que, como lo decía antes, no es del caso obtener una posición consensuada. Por suerte, tampoco es posible contar la fábula de que la lucha comenzó con la construcción de la ASCEEP, y antes de eso nada.

Yo creo que hubo una gesta heroica durante todo el tiempo que duró la dictadura, por la cual hubo que pagar un alto precio en sufrimiento de uruguayos.

Pienso que todavía no recuperamos totalmente la democracia, queda el veneno inyectado por la ley de impunidad, que de alguna forma habrá que sacárselo de arriba; hay mucho por hacer, pobreza, marginalidad, dependencia, un nuevo camino a recorrer.

En lo personal mis esfuerzos estarán dedicados a ello, y confieso que me costó bastante trabajo desviar mi atención hacia estos asuntos.

Por mi parte, punto.

Sé que experimento dolor y rabia y eso se traduce en mis tonos. No quise ofender, pero tampoco cambiar una coma.

Nuevamente, hay gente que sale a intentar parar la lucha verbal fratricida.

De historias e historietas
Roberto Elissalde

(Agosto 20, 2003

Chiquilines:

Están a punto de pudrir la fruta. Si todos consideraran que no pueden dejarla pasar, tendríamos 200 versiones sobre lo que pasó hace 20 años. No eramos boludos antes (ni ciegos), teníamos nuestros puntos de vista diferentes. Sin embargo armamos un edificio utilizando las diferencias como ladrillos.
Es evidente que el tema conviene discutirlo, pero preferiría que fuera cara a cara y con horas disponibles. Por favor, vamos a darle a cada cosa su lugar para no terminar equivocándonos otra vez sobre lo central y lo accesorio. El lenguaje escrito puede ser más engañoso que el oral; busquemos el lugar y el momento para dárnosla tranquilos. Pero es mejor que no sea acá, donde no todos están obligados a presenciar una discusión que no les interesa.

De historias e historietas (II)
Benjamin Liberoff 
(Agosto 20, 2003)

Apoyado !!, se sintió desde la barra...
Hoy mas temprano sugerí un camino para dar continuidad al "entripado", durante la tarde he asistido con un cierto dolor a un intercambio al que no le quito valor, pues detrás de ella hay mucho sacrificio, convicción, miedo, solidaridades, sufrimiento, coraje y porqué no errores, pero a mas de 20 años y en el esfuerzo por construir una alternativa distinta para el futuro de este país, no comparto que sea la lista el lugar para dirimir esto ... de lo cual estoy dispuesto a participar, que me interesa participar, pero todos los que queramos y "alrededor de una misma mesa", con el objetivo de aprender y construir, otra cosa me parece no ayuda a nada.

La llamada FEUU clandestina: "Pegame y decime Shirley"
Hugo Rodríguez

(Agosto 20, 2003)

Dejé pasar muchas horas, y cada vez dudo más de la oportunidad y el acierto de la propuesta de Marcelo Pereira. Pero siento que tengo que opinar. Porque es verdad lo que señala de que ahora todos parecemos creer que estuvimos próximos a acontecimientos importantes; pero no menos cierto es que en algunos casos esto fue real. Confieso que fui uno de los que testimonió en este ámbito, creyendo que de eso se trataba: que cado uno hablara de lo que había vivido o decidido no vivir. Por suerte o por desgracia, como a tantísimos otros, me tocó ser testigo y protagonista de alguna parte de esa historia, como otros lo fueron de la seguridad del Gral. Seregni, que tantos mensajes motivó, y otros de otras cosas.

Por las dudas, aclaro que no creo que por haber actuado en la clandestinidad se tengan tres huevos (ni que por haber elegido no hacerlo se tenga más talento). Yendo al punto:

1. Sobre la "llamada FEUU clandestina" pienso que intentar demostrar su existencia 20 años después no tiene sentido. La demostración valía la pena en condiciones de dictadura. Y se hizo. Porque para la dictadura la FEUU existía. "Acá traigo a otro hijo de puta de la FEUU", fue lo que dijo el oficial de la Inteligencia militar a la llegada de Gonzalo Mujica al Infierno.

2. Tal vez el punto sea si se trataba de una auténtica organizacion gremial o, por el contrario, una especie de coto de caza de organizaciones de izquierda. No sé qué relevancia pueda tener esto. Es una discusión de toda la vida de la FEUU (clandestina y sin clandestinizar) con la derecha. También es algo que se le endilgó a la ASCEEP. Agregaría que la partidización en el movimiento estudiantil que se vió luego del 85 era más profunda que en la etapa ilegal.

3. Si el problema es el rol (bueno o malo) que tuvieron los comunistas, eso ya no lo podemos cambiar, aunque siempre quede la carta de falsificar la historia. En todo caso, sin herir susceptibilidades, digo que ni L. Breznhev ni el mismísimo R. Arismendi tuvieron demasiado que ver con la actividad gremial y antidictatorial que la generación 77 de Medicina (la generación de Marcelo P. y del suscrito) desarrolló desde antes aún de conocer el resultado de su examen de ingreso. Marcelo P. debe recordar la protesta con ese examen, y es posible que en el 79 haya firmado la carta e ido a la concentración contra la limitación de los cursos de posgrado, y el 3 de junio de 1980 haber sido una de los 137 firmas que se juntaron en una mañana en protesta por el secuestro de una compañera de clase del Hospital de Clínicas. Y tiene que acordarse cómo se organizaron las cooperativas de apuntes (por lo menos la de nuestra generación), el Festival de NOviembre y la academia contra el examen de ingreso y... La dictadura no fue capaz de aniquilar el movimiento estudiantil universitario. ¿Por qué habría que hacerle ese inmerecido regalo postmortem?

4. Que la FEUU haya obtenido algunos logros importantes, no cuestiona en absoluto el papel histórico de la ASCEEP. Y tampoco significa que se haya dejado de equivocar en muchas cosas, incluido el propio enfoque que tuvo sobre la ASCEEP en un cierto momento. Entre abril y mayo del 83 hubieron fructíferas reuniones entre FEUU, ASCEEP y las Revistas Universitarias. Logramos un acuerdo programático fundamental, sólo matizado por una discusión cerrada sobre la parte internacional (parece joda, pero no lo es), y también sobre cómo procesar las cosas hacia adelante. Aunque como muchos otros falté a la Marcha de setiembre, la Paloma de ASCEEP nos representó cabalmente. Para eso, y no para otra cosa, fue que luchamos.

5. Otrosí digo: Subrayo que tengo muchísimo respeto moral, intelectual y político por los dirigentes estudiantiles que afloraron (no nacieron) en ese año 83 y que estuvieron a la altura de las circunstancias. Hace cuatro días me saqué las ganas de decirle al Chileno: "Presidente" (¡20 años después!!). Estoy seguro que no lo ofendí.

Aun en medio de estos intentos de pacificación, y con la mejor de las voluntades, se siguen sintiendo los efectos del mensaje de Marcelo Pereira, que parece haber tenido la rara virtud de (perdónesenos esta jerga coloquial) haber hecho calentar hasta al más pintado.  He aquí un mensaje de Gilberto Ríos, donde el orgullo herido se conjuga con los deseos de exhortar a la unidad:

Se decretó la historia
Gilberto Ríos

(Agosto 21, 2003)

"SE DECRETO LA HISTORIA"

"Mi único pesar es que conozco todas las historias, pero jamás conoceré toda la historia"

"Diálogo entre el Anciano del Portal y Nicolás Valdivia", Carlos Fuentes: "La silla del águila".

Estimados compañeros de semana 83:

La mayoría de los que integramos este foro virtual nos sentimos que estamos experimentando algo nuevo.

Nuevo porque usamos un recurso no disponible hace 20 años.

Nuevo porque pasaron 20 años y somos menos jóvenes y más viejos.

Nuevo, porque la amplia mayoría -así parece- opina por sí mismo desde su interior.

Nuevo porque esta movida se ha transformado en un espacio en el que se integra la más variada diversidad: edades, profesiones, historias de vida, participación política, participación social, participación académica, luegar de residencia (si no me falla la geografía metemos dos continentes y estamos en todo el mapamundi).

Nuevo porque hay una intención de construir algo -todavía no sabemos qué- pero lo que sí sabemos lo dificil que es hoy encontrar un espacio donde se pueda contruir algo...

Pero agrego otra cosa: no es menor salpicar todo lo virtual con el vernos las caras, reencontrarnos y abrazarnos después de tanto tiempo y de tanta historia juntos, todo ello reforzado con alguna noche de boliche con un vaso de vino de por medio que sigue siendo un fortificante para ese intento de contruir....Vale entonces los lunes de arquitectura y psicología, más allá que no podamos ir todos los de la lista.

Con un mínimo de paciencia el análisis de lo que se vuelca al foro demuestra una riqueza en valores, contenidos, en testimonios, en ideas, en recuerdos que refrescan nuestra memoria, los que en sí mismo son catalizadores del proceso Semana83.

Escuché intervenciones brillantes y tengo una carpeta preciosa de aportes que vienen con un dejo de pudor o timidez, pero que me reflejan en mis inquietudes personales del ahora. Son cosas que no escucho ni leo en ninguna parte. Ejemplo último aporte de Hoenir sobre la democracia... Y siguen los Gustavo los Diegos, los Carotenos, etc.

Pero, aparecieron cosas "viejas". Creo que a esta altura superan el millar los mail recibidos. Uno solo me "sacó". Esperé 24 horas para escribir algo. Hoy leí lo de Pepe, dudé, pero siento que tengo que seguir.

Muy premonitoriamente Gus8a advertía sobre el gato que se puso sobre la mesa y por primera vez no comparto su opinión en cuanto a que si se debate el tema hacerlo con la altura con que fue planteado.

Yo no pasaba por la Facultad de Arquitectura y casualmente un grupo se preparaba para conmemorar los 20 años de la Semana del Estudiante me interesó y me metí.

Que quiero decir con esto: conozco a hombres, actitudes, historias, formas de operar y estoy cansado de que se repita la misma historia. Opiniones escritas aparentemente desde la más inocente asepsia, por fuera de todo, excomulgados de todos los males no se por qué pontífice, que desde las alturas, vírgenes de todo pecado escupen sobre la historia, la vida, las alegrías y las desgracias de cientos de universitarios que decidieron a su manera enfrentar la época más negra de la historia del país. Al peor estilo es un intento de decretar la historia, y qué fácil al decir de Peloduro: "la culpa es de los comunistas".

Hoy también leí a Roberto y comparto su exhortación. Comprenderá que aunque sea por única vez, soy uno de los que tengo algo que decir. En este caso más que nunca aquello "el que calla otorga".

Mi indignación es por lo que me pega en carne propia sino también por el proceso propio de semana 83, con historias y testimonios anónimos, o conocidos solamente en los diversos compartimentos de la época a los que nos obligaba la dictadura, donde se están socializando y conociendo la creatividad y carácterísticas más nobles de un movimiento estudiantil que se tuvo que desarrollar bajo una feroz dictadura.

Hasta ahora sigo en las formas. Quizás haber esperado 24 horas hayan sido un paño frío efectivo.

Para terminar simplemente dos cosas:

1) fuí el 4º integrante por su orden del 2º grupo de base de la generación 78 de AEM (Año 1979). Ninguno comunista. Me afilié a la UJC en el año 1981. Los cuatro compañeros somos todos médicos, salvo mi caso, ninguno hasta hoy fue o es comunista. Eso sí, son sin duda compañeros que se comprometieron con su época y que junto a miles hicieron su pequeño aporte desde el lugar de lucha que optaron para poder decir 20 años después sin titubeos: yo estuve contra la dictadura.

2) Sobre los licuados y vencidos y vencedores, me coloco entre lo vencedores, con mis errores y mis virtudes, y de frente, en la cara, hasta ahora nadie por más discrepancia política o ideológica o de identidad futbolística siquiera insinuó mi pertenencia a otra categoría.

Podría enumerar a quienes engloba los vencidos....... pero insisto, dejé pasar 24 horas, leí todo lo que se volcó sobre esta polémica................y quiero construir.

Es en este momento álgido en que aparece este mensaje de Peter Coates que contribuye a la distensión de un clima que poco a poco se vuelve menos enrarecido:

Anécdota post mortem
Peter Coates

(Agosto 22, 2003)

Dos meses antes de que yo muriera me encontre con Lucía, que creo recordar era un par de años mayor. Es decir yo tenía 84 y ella 86. La vida nos había dado la fortuna de que a pesar de que ambos usábamos pañales geriátricos, manteníamos nuestras respectivas mentes lúcidas, y buena la memoria.

Entre papilla y papilla, porque el asado hacía tiempo que lo teniamos prohibido, volvió a surgir aquello de la FEUU, en la época de la dictadura....

Acomodándome la dentadura postiza le dije, "no jodas Lucía, eso no era así, ustedes los bolches estaban equivocados", y ella acomodándose las canas me dijo "ni una cosa ni la otra si no todo lo contrario"

Fue entonces cuando después de tanto tiempo me animé a confesarle algo de lo cual estaba arrepentido.

“Sabés de qué me arrepiento -le dije buscando el clic que ajustara la postiza- de no haber promovido una terrible fiesta y de no darles un tremendo abrazo a voz y al Hugo cuando los vi aparecer peladitos en una asamblea”.

Dos meses después morí y me enterraron como se acostumbra. Había dejado precisas instrucciones de que en el cajón colocaran las actas del Concejo de la Facultad en donde junto a Lucía en representación de la AEM habíamos logrado que en la Facultad de Medicina no hubiera impunidad para los médicos militares que participaron en torturas.

Por suerte en los cementerios modernos esta lleno de computadoras capaces de descifrar de los restos neuronales, la memoria, algunas conexiones anaeróbicas que parece siguen funcionando, sintetizar y mandar emilios para todos lados

lo parió (mendieta dixit) ‘ta rébueno el something special del tigre...

De: Ing. Roberto Perez Rodino" 
Fecha: Jue Ago 21, 2003 9:27 pm
Asunto: Re: [semana83] anecdota post mortem
Peter Coates:

Si más gente escribiera como tu, el mundo sería mucho más humano.

Un abrazo,

Cristina.(IPA)

De: Lucía Arzuaga 
Fecha: Jue Ago 21, 2003 2:53 pm
Asunto: Muchas gracias Peter

Muchas gracias Peter, la verdad es que entrar por 1ª vez (después de 6 años de carrera) al salón de actos de la facultad -donde tiempo después se colocó una hermosa placa a mi padre- fue impresionante y me sentí muy agradecida a uds, todos, los que estaban afuera e hicieron que eso fuera posible y sentí tu abrazo y el de todos los que me recibieron de pie. Es de las cosas que guardo junto a los recuerdos más felices de mi vida.Ni lo uno ni lo otro sino todo lo contrario. Un beso grande Lucía

PD :Ojalá a todos nos entierren con las actas de nuestros mejores logros.

De: José Serrentino 
Fecha: Vie Ago 22, 2003 4:02 pm
Asunto: nominación

estimados colisteros,

quisiera proponer, para integrar la terna del Paloma Award a la mejor contribución a esta tertulia cibernética a Peter Coates por "anecdota post mortem"

Alguna gente quiere seguir el debate, pero con otro tono:

Oh, Carol
Ruben Martínez
(Agosto 21, 2003)

Dice Tomás Eloy Martínez en algo que leí por allí "No sé si el orden de los hechos que voy a referir es el correcto, pero tal vez no importe. Las cosas nunca suceden como sucedieron sino como se las recuerda." Haciendo mías sus palabras, no veo contradicción entre el relato del Flaco Rufianes y uno que yo podría haber realizado.

El hecho de que hubiera una continuidad en el mov. estudiantil durante la dictadura, entre lo poco que quedó de la Feuu, la gente que se movía clandestinamente en el Uruguay y en el exilio, y entre éstos y los espacios legales, no implica necesariamente que los años '78, '79, '80, '81, fueran de una actividad particularmente notoria. Pero la hubo. A veces en pequeñas cosas como pintadas o volanteadas en ciertas fechas paradigmáticas, y otras en movidas mas grandes como en la huelga de veterinaria del '78 (lo que no quiere decir que ésta haya sido organizada por Feuu), o el increíble festival por los 50 años en Trouville en '79. Para el '80 hubo propaganda a favor del NO, artesanal hasta el ridículo, sí, pero la hubo, lo mismo que algunos carteles en los 1ero de mayo, etc..

En fin, eran pequeñas cosas, pero en aquel ambiente se transformaban en hazañas, y para algunos lo fueron trágicas, porque implicaron cárcel o exilio. Obviamente las organizaciones clandestinas ostentaban una representatividad dudosa, dada su propia naturaleza y las condiciones en que desarrollaban su accionar. Pero su importancia era  fundamentalmente simbólica. Así como el régimen se empeñaba en hacerlas desaparecer, la resistencia se encargó de que sobrevivieran. Y de impulsar la actividad y la organización estudiantil en todos los ámbitos posibles (oficinas de apuntes, chorizadas, murgas,...). Por eso el surgimiento de la generación '83 fue asumido como un éxito y una continuidad por nosotros. Un punto sí, de un largo proceso, pero un punto de inflexión, un punto a partir del cual, las cosas ya no serían como en el período '78~'82; se había conquistado un ámbito público, se había demostrado poder de convocatoria y ya no se podía desconocer su representatividad. En fin, un punto a partir del cual el estudiantado recobró su voz propia. Así lo entendimos nosotros y otras agrupaciones, como la JDC que también había participado de la actividad gremial clandestina, coordinada en un Consejo Federal integrado por Agronomía, Arquitectura, CCEE e Ingeniería.

En fin, sigo sin ver cuá es la dificultad en debatir estos temas. La verdad es que no puedo evitar que me surja una sonrisa leyendo la facilidad y rapidez de algunos para agraviarse. Aparentemente tanta lucha y heroísmo no termina de prepararnos para la discusión: tan irrespetuoso es disminuir el sacrificio de algunos, como traerlo a colación como único argumento; tan malo como atribuir aviesas intenciones, me parece eludir la polémica en aras de la unidad, los problemas urgentes e inmediatos, o utilizar todo el arsenal del teatro victimista o argumentos remanidos que, al que realmente haya pasado por una asamblea gremial, difícilmente tendrían que impresionar (vamos, muchachos, entre bomberos!..). Pero no, a 20 años para algunos todavía estamos incapacitados para abordar ciertos temas, sobre los que es mas conveniente mantener un discreto silencio (de eso no se habla), o derivarlos a un sub-grupo, sub-comisión, etc..

La cuestión me preocupa no por cómo se vaya a reconstruir el pasado, la memoria, sino por cómo vamos a procesar los debates mucho más serios e importantes que tenemos por delante. Bien mirado en aquella época teníamos mucho más coincidencias de las que actualmente estamos dispuestos a admitir. Me refiero a que no sólo estábamos contra la dictadura y la intervención, sino contra el examen de ingreso, por la Ley orgánica del '58, por la autonomía y el co-gobierno, etc.. Todo eso que obtuvimos, que es lo que ha estado vigente en la Universidad en éstos últimos 20 años, y que ya es hora que de revisemos críticamente. A pesar de contar con un gobierno como el que nosotros queríamos, la UROU no logra proporcionar una educación superior masiva de calidad; sigue siendo una universidad elitista financiada por todo el pueblo sólo para que estudien los hijos de las familias más acomodadas y volver a reproducir la inequidad; la rigidez en los programas, la falta de adecuación al mercado laboral, la heterogeneidad y el desarrollo paralelo no coordinado e incoherente del sector público y el privado; la crónica falta de financiamiento; el corporativismo universitario; en fin, la incapacidad de repensarse, renovarse, airearse, van unidas también a las dificultades para hablar civilizadamente sobre el pasado.

Muchas de estas cosas sí parecían al alcance de nuestras manos en el '83. Porque en el movimiento estudiantil no hubo restauración; hubo mucho 'espacio para la gente' y los jóvenes de entonces pudieron sentir 'que hombres y mujeres corrientes podían apropiarse de la historia'. Como dice Eduardo, en el país (o la ciudad?) que festeja la noche de la nostalgia y por lo mismo parece conservar del futuro esencialmente el miedo al futuro, los riesgos de la apuesta por cierto grado de dominio del futuro, es lo que se extraña del espíritu del '83. El espíritu a recobrar, no puede ser, por tanto, una impostada falta de conflicto, a riesgo de reducir semana83 a únicamente, para estar a tono con la fecha, una 'marcha de la nostalgia'.

«La tumultuosa "noche de la nostalgia" no parece ser más que el revés analgésico de la nostalgia de la noche. La sueñera del siglo XX, que ya se fue y se llevó nuestras respectivas adolescencias. Esta nostalgia no es más que síntoma de una vejez lacrimógena: ¿habrá posibilidad de vivirse como un
país todavía joven, menos preocupado por encajar cataplasmas y aspirinas al dolor del ya no ser que por aquello en lo que le convendría devenir? Sería aconsejable que así se diera porque, de seguir por este rumbo, Uruguay será una colectividad tan vacua y mortuoria como una canción de Neil Sedaka. O, para decirlo de otro modo, un evento tan desconsolador como escuchar "Oh Carol" y ponerse a bailar con la propia sombra.» Amir Hamed, “Nostalgia de la noche”.

http://www.escenario2.org.uy/numero3/nostalgia.html

Quien fuera pesidente de la ASCEEP, Jorge Rodríguez Meléndez, más conocido como “el Chileno,” contribuye a aclarar las cosas y a apaciguar los ánimos con este lúcido e históricamente bien informado mensaje:

ASCEEP, FEUU y bastante más
Jorge Rodríguez Meléndez 
(Agosto 23, 2003)

Estimados todos:

Me cuesta seguir los debates porque generalmente cuando logro sentarme un rato para leer los mails tengo más de 100 acumulados por lo que pido disculpas por entrar a destiempo.

La verdad es que he leído algunas intervenciones realmente notables. En particular, Hoenir, mantenés tu extraordinaria capacidad de análisis que siempre nos impresionó a quienes militábamos contigo.

Ha habido muchos cruces en los que me gustaría opinar: el de la generación, el de su frustración, el de restauración vs. renovación, en el de para qué está la red y sus posibles alcances posteriores a setiembre, al planteo de Eduardo sobre la tensión entre juventudes políticas y la vida gremial. Sobre todo esto tengo opinión, como todos ustedes, y me gustaría expresarla cuando pueda.

Por ahora, y antes de que el debate quede finiquitado, quisiera decir algunas cosas sobre el tema ASCEEP y FEUU.

1) No logro entender por qué hay gente que se ofende por esta discusión. Este foro es esencialmente plural, como lo fuimos hace 20 años, por lo que me parece absolutamente natural y legítimo que se pueda entrar en temas como éste. Me parece un acto bastante autoritario y soberbio querer establecer cuáles son los debates “permitidos”, “inteligentes”, etc. y cuáles deberían ser los “prohibidos”, “enclaustrados en subgrupos”, etc. No entiendo.

2) Lamento no haber leído los mails de Rubianes (no logro leer su archivo adjunto) y de Bolani (no lo tengo) a que hacen referencia. Me pareció muy simpático el postmortem de Peter y aprecio mucho lo dicho por Lucía sobre el miedo. En ocasión de la reciente mesa redonda sobre el movimiento estudiantil en la dictadura que hubo en la IMM expresé que el miedo es un sentimiento intransferible a las nuevas generaciones. Quiero decir que comparto la afirmación de Rafael Fernández sobre el error de disolver una central estudiantil única como era ASCEEP (en realidad no se disolvió formalmente ya que se votó una coordinación permanente entre A.FEUU, A.FES, A. CGEUTU y A. FEI, pero jamás se hizo)

3) Entrando en tema, quiero sostener contundentemente que creo que afirmar que hubo un enfrentamiento salvaje entre lo legal y lo clandestino a lo largo de la dictadura, o en su etapa final es UN ERROR. Desde mi vivencia personal lo que hubo sí fue un muy duro enfrentamiento entre julio de 1983 y mayo de 1984, o sea entre el golpe represivo de junio del 83 y la Convención de ASCEEP de mayo del 84. Además afirmo que ese enfrentamiento tiene una explicación que 20 años después me parece muy razonable, sobre esto escribiré más abajo.

4) Aunque sea para algunos fanáticos especialistas quiero trasladar algunos recuerdos sobre la etapa pre-ASCEEP.

· Cuando se ilegalizó la FEUU y se inició su represión, creo que por el 74 o 75 se formó una mesa ejecutiva provisoria (clandestina) con cinco integrantes de cinco agrupaciones de la época: UJC, Corriente, JSU, GAU y JDC. Lo sé porque el militante JDC me lo relató en su momento.

· La represión logró disolver ese último núcleo de la vieja generación y lo que se mantuvo entre el 76 y el 78 fueron núcleos aislados de facultades, creo que la AEM, siguieron funcionando como FEUU.

· En 1978 la UJC propuso recrear la mesa de FEUU clandestina con 3 representantes por agrupación : UJC , JSU y JDC. Recuerdo que la JDC no aceptó el criterio de representación partidaria y la Mesa igual se constituyó. Sé que le ofrecieron también a Rubianes, como independiente, pero no aceptó. El no integrar la Mesa no impidió que muchos JDC militaran junto a comunistas, socialistas e independientes en estructuras clandestinas. Yo participé en 1979, 1980 y 1981 en muchas ocasiones de reuniones del gremio clandestino de Derecho.

· A partir de 1981 y en particular 1982 se instaló la discusión sobre la legalidad. Me tocó militar en la posición que sostenía que la situación política del país permitía generar espacios legales permanentes y tener largas discusiones al respecto, lo que no impidió realizar muchas acciones conjuntas más allá de las posiciones distintas.

5) La fundación de ASCEEP en abril de 1982 y la multiplicidad de expresiones públicas (revistas, murgas, asados, etc) llevó a multiplicar la discusión, a veces dura (recibimos algunas acusaciones de “amarillos”), pero la acción concreta nos siguió encontrando “luchando codo a codo”.

6) La experiencia de las academias gratuitas, resueltas en ASCEEP, pero apoyadas por FEUU clandestina, creo que fue decisiva para demostrar que podíamos trabajar juntos. Esto y la inclinación de militantes de FEUU clandestina a ingresar a ASCEEP llevó a que entre marzo y abril del 83 se afiliaran masivamente a ASCEEP e iniciaron una etapa de “doble pertenencia” a ASCEEP y FEUU que generaba muy buenos auspicios.

7) Entre abril y mayo de 1983 se inició un muy importante diálogo entre las dos organizaciones. Hugo Rodríguez (FEUU clandestina) le propuso a Felipe Michelini (ASCEEP) el inicio de un diálogo que se materializó en dos reuniones efectuadas en Conventuales. En la primera estuvimos Hugo, Lucía, Felipe y yo y en la segunda se agregaron el Pollo, socialista del CEI (FEUU) y Pepe Bayardi y el Flaco Rubianes. Ese diálogo fue muy bueno. Recuerdo que quedó a la vista que el fundamento político de la organización clandestina era que en la legalidad no se podían realizar planteos con la profundidad necesaria sin comprometer la existencia de esa propia organización y que mientras eso se mantuviera era necesario tener un ámbito que lo pudiera hacer. Ante ese planteo que se podía compartir o no pero que tenía racionalidad, nos planteamos la posibilidad de redactar una plataforma conjunta. Fue un éxito, elaboramos una plataforma educativa, una plataforma nacional y parte de una internacional por consenso (sólo nos diferenciamos en el concepto de “no alineados” y “tercer mundismo”). Avanzamos en la decisión de poner a consideración de los compañeros de ambas organizaciones la aprobación de esa plataforma. Sin dudas el adoptar una plataforma común despejaba un aspecto esencial del conflicto. Esto sumado a la reciente afiliación y al acto del 1° de mayo que daba más esperanzas de apertura democrática auguraba un muy posible acuerdo final entre “clandestinos” y “legales”.

8) En junio de 1983 se desata la represión que lleva a prisión a 22 compañeros, casi todos miembros de la UJC y, en particular, a varios dirigentes de la FEUU clandestina, incluidos Hugo y Lucía. Este salvaje golpe, además de lo injusto y doloroso, frustró todo el proceso que he relatado hasta ahora.

En los meses siguientes la división se profundizó ya que a medida que ASCEEP se masificaba y asumía públicamente todas las reivindicaciones de los estudiantes, menos se entendía la permanencia del gremio clandestino. Lamentablemente la Semana del Estudiante la vivimos en medio de esta situación.

A fines del 83 ya no quedaban socialistas en FEUU y la última agrupación independiente en FEUU, la Unión de Independientes (UI), mayoritaria en Derecho, también se retiró. En principios del 84 sólo quedaban la UJC y la CPN en el momento del mayor nivel del enfrentamiento (Festival del Palacio Peñarol de 55ª de Aniversario y 2º de ASCEEP).

La Convención de ASCEEP del 84 terminó la disputa con la designación de ASCEEP FEUU para su rama de enseñanza superior.

9) A 20 años, creo que la radicalización del conflicto en esta última etapa tiene una explicación que con la perspectiva de los años me parece entendible.

Creo que la represión de junio obligó, por motivos de seguridad a replegarse a sus compañeros de militancia. Hace poco, conversando con Jorge Martinovic me contó que hasta el 1º de mayo estaba totalmente clandestino y que ese día no sólo salió sino que incluso sostuvo uno de los postes del cartel de “Obreros y Estudiantes Unidos y Adelante” porque tuvo la convicción que la apertura era irreversible y ya nada pasaría. Cuarenta días después estaba en el infierno.

¿Qué hubiera hecho yo si hubiera sido comunista en la FEUU clandestina después de junio del 83? Es muy probable que me hubiera replegado y hubiera mantenido la estructura en la clandestinidad. No tengo dudas que la estrategia correcta era la del diálogo iniciado en abril y mayo, pero puedo entender lo que determinó el giro posterior a junio.

Del mismo modo supongo que quienes militaban aún en FEUU, hoy pueden entender que a nosotros nos irritara tanto que se sostuviera que nuestras asambleas masivas no eran un gremio y si lo era ese ámbito clandestino. No tengo dudas que la perspectiva ayuda.

10) En síntesis creo que se puede afirmar que:

· El eje clandestinidad vs. legalidad no fue lo central durante la dictadura, recién lo fue a partir del 82.

· El conflicto estaba muy cerca de terminar en mayo del 83.

· El enfrentamiento duro no se extendió más de diez meses, pero perduró en nuestras memorias porque atravesó la Semana del 83.

· El tiempo transcurrido creo que le da la razón a Benjamín: es mucho más lo que nos une.

· Creo importante que en nuestra semana haya una mesa redonda sobre “El movimiento estudiantil en la salida de la dictadura” pero no una sobre “ASCEEP vs. FEUU” que reduciría mucho la realidad.

Edgardo Rubianes intenta sintetizar lo discutido sobre la oposición entre legalidad y clandestinidad, sobre las distintas formas de ver el pasado y las diversas vivencias en que se basan, con este mensaje:

El polifonico que quiere Verdesio
Edgardo Rubianes
(Agosto 23, 2003) 

Gustavo ha insistido estando acá y ahora por mail a "análisis" de hacer algo que llamó un polifónico como forma de "emprender una tarea colectiva, a fin de que la mayoría de los puntos de vista estén representados en la versión provisoria. Esa versión jamás podrá ser definitiva, pero esa no es la cuestión ni el objetivo de lo que estoy proponiendo. Esa historia tiene que ser, en cambio, una fuente múltiple y plural, a fin de que aquellos que quieran tener una idea de la variedad y riqueza de lo que hicimos, desde nuestros distintos lugares, desde nuestros diferentes puntos de vista y desde nuestras dicrepancias ideológicas y estratégicas, logren al menos vislumbrar cuánta diversidad se canalizó en una dirección fructífera y cuánta discrepancia se zanjó para poder alcanzar los objetivos comunes."

En algo de eso andaba cuando recibí el mail de Gustavo. Y uno puede encontrar por ejemplo que para algunos temas las distancias no son tan grandes como el ruido que hacen los mailes al bajar. Sobre rupturas y continuidades de la FEUU uno encontrará que:

Ruptura y continuidad organizativa

“La FEUU luego de ilegalizada y de intervenida la Universidad por la dictadura, difícilmente podría sobrevivir como una organización gremial. Necesariamente fue adoptando formas organizativas de coordinación política y sufriendo los embates represivos que, independientemente de sí eran dirigidos a la estructura gremial o a las organizaciones políticas a las que pertenecían los militantes, producían legiones de presos y exiliados. En los años 75 y 76 la estructura prácticamente ha desaparecido, persiste cierta actividad en alguna Facultad producto de la militancia heroica, casi solitaria, de algunos, pero la resistencia de las generaciones integrantes de la FEUU pre-73 fue prácticamente eliminada. Si correlacionamos esos años con las olas represivas en nuestro país y en Argentina esto se entiende claramente.

Recién a partir del 78-79 y producto de algunos hechos propios de la nueva coyuntura que luego veremos, tiene lugar un proceso de “refundación” a partir de un acuerdo entre las juventudes políticas comunistas y socialista. Se estimulan así la conformación de pequeños núcleos clandestinos -que logran atraer a integrantes de nuevas generaciones en varias facultades y que adoptan el nombre de las históricas asociaciones de estudiantes- y una coordinación de esas juventudes políticas que asume como dirección de la federación.” E. Rubianes (doc 24 de junio)

“Después del golpe siguieron funcionando las estructuras naturales hasta por lo menos el ’76, con las reivindicaciones propias de la FEUU, que NO FUERON INVENTADAS DESPUÉS DEL GOLPE, sino que provenían de cuando la estructura era legal.” Daniel Bolani, 20 de agosto.

“3) Sí hubo un período en que la dirección de la FEUU estuvo integrada por UJC-JSU (Omar Pérez y Bernardo Kreimerman) exclusivamente por razones que no viene al caso analizar.

4) A ese período le siguió un período de transición (1978/9) en el que a esa dirección política se agregaron delegados de los gremios que mayor organización y niveles de legalización habían logrado y que se distribuyeron la coordinación con el resto de los centros. Esos 2 gremios fueron la AEM (Gonzalo Mujica) y la AEV (el suscrito)....

5) Creo que por el 80 se retiraron los delegados políticos quedando exclusivamente los delegados gremiales que fuimos incorporando otros centros a la dirección, proceso que se truncó por un duro golpe represivo en el que cayeron Omar, Gonzalo y muchos otros de la estructura clandestina.” Jorge Martinovic, 10 de junio.

“no veo contradicción entre el relato del Flaco Rufianes y uno que yo podría haber realizado. El hecho de que hubiera una continuidad en el mov. estudiantil durante la dictadura, entre lo poco que quedó de la Feuu, la gente que se movía clandestinamente en el Uruguay y en el exilio, y entre éstos y los espacios legales, no implica necesariamente que los años '78, '79, '80, '81, fueran de una actividad particularmente notoria. Pero la hubo. A veces en pequeñas cosas como pintadas o volanteadas en ciertas fechas paradigmáticas, y otras en movidas mas grandes como en la huelga de veterinaria del '78 (lo que no quiere decir que ésta haya sido organizada por Feuu), o el increíble festival por los 50 años en Trouville en '79. Para el '80 hubo propaganda a favor del NO, artesanal hasta el ridículo, sí, pero la hubo, lo mismo que algunos carteles en los 1ero de mayo, etc.. En fin, eran pequeñas cosas, pero en aquel ambiente se transformaban en hazañas, y para algunos lo fueron trágicas, porque implicaron cárcel o exilio.” Ruben Martinez, 21 de agosto.

"Me integre a la estructura FEUU en dictadura en 1978 (año de mi ingreso a facultad de Derecho) no en el 79 como dice Eduardo. Durante varios meses pensé que éramos un montón de grupos luego me di cuenta que era el único grupo. Lo integraban 2 JDC, 2 JSU, 1 UJC, la novia de uno de ellos, y yo (independiente)." Destouet 22 de agsoto

"Cuando se ilegalizó la FEUU y se inició su represión, creo que por el 74 o 75 se formó una mesa ejecutiva provisoria (clandestina) con cinco integrantes de cinco agrupaciones de la época: UJC, Corriente, JSU, GAU y JDC. Lo sé porque el militante JDC me lo relató en su momento. La represión logró disolver ese último núcleo de la vieja generación y lo que se mantuvo entre el 76 y el 78 fueron núcleos aislados de facultades, creo que la AEM, siguieron funcionando como FEUU.

En 1978 la UJC propuso recrear la mesa de FEUU clandestina con 3 representantes por agrupación : UJC , JSU y JDC. Recuerdo que la JDC no aceptó el criterio de representación partidaria y la Mesa igual se constituyó. Sé que le ofrecieron también a Rubianes, como independiente, pero no aceptó. El no integrar la Mesa no impidió que muchos JDC militaran junto a comunistas, socialistas e independientes en estructuras clandestinas. Yo participé en 1979, 1980 y 1981 en muchas ocasiones de reuniones del gremio clandestino de Derecho." Jorge Rodriguez, 23 de agosto

¿Son tan disimiles los relatos???

Sobre otros puntos quizás si, pero con buena onda -y a pesar de las edades- el coro polífonico puede sonar bastante bien.

Una hora después, Daniel Bolani confirma las sospechas de Rubianes y hace acuerdo con la versión de los hechos que propuso “el Chileno” Rodríguez: 

ASCEEP, FEUU y bastante más (II)
Daniel Bolani
 
(Agosto 23, 2003)

Chileno:

Me parece un excelente aporte el tuyo.

De acuerdo.

un abrazo

gordobolani

pd: te mando el documento mío por vía personal para no reiterar en la lista grande.

Los dichos de Verdesio a que hace alusión Rubianes, sobre la posibilidad de formular un modo polifónico de contar la historia de aquellos años del movimiento estudiantil, pueden encontrarse en un mensaje del primero de los nombrados al grupo “análisis” el día 22 de agosto:

Así se templó el acero o Cómo escribir una historia polifónica
Gustavo Verdesio
(Agosto 22, 2003)

Alexis Schol dijo el otro día, con mucha razón, que el control de la escritura de la historia o de la construcción de la memoria asegura, o facilita, el control del presente y del futuro.  Difícil discrepar con tales dichos.  Por ello, puede valer la pena tratar de encontrar formas de elaborar una historia que no sea simplemente una herramienta que tenga como único objetivo el servir los fines espurios o interesados de aquellos que la escriben.

La escritura, que es una tecnología utilizada por la civilización que llamamos occidental, tuvo sus orígenes en lo que hoy llamamos oriente. 

Esa forma de preservar el pasado no es, afortunadamente, la única posible o disponible.  Por el contrario, en otras partes del mundo—en nuestro continente, sin ir más lejos—han existido otras tecnologías, otros artefactos, tales como los kipus andinos (que eran unos ayudamemorias hechos de hilos y nudos que sólo algunos, los kipucamayos—aquellos que controlaban la memoria en nombre de los soberanos—sabían leer o descifrar) o los amoxtlis o códices (como los llamamos los que nos educamos en una matriz cultural occidental) mesoamericanos (zapotecas, mixtecas, etc.), que mediante una original mezcla de pictogramas, ideogramas y aspectos de escritura fonética, preservaban varios tipos de memoria, que abarcaban temas tan variados como la posesión de la tierra, los orígenes o migraciones de las etnias o familias autoras de los amoxtlis, o los grandes hitos históricos de esos grupos y, por supuesto, last but not least, las hazanias de sus héroes. 

La forma de “escribir” o de contar la historia más popular en la historia de la humanidad es, sin embargo, la trasmisión oral de conocimientos y recuerdos.  Esas memorias se mantienen vivas gracias al boca a boca, al pasaje de abuelos a nietos o de padres a hijos de información vital para las comunidades de que son parte.

En esas historias orales no existe un problema que sí existe en las historias escritas a la manera occidental.  Me refiero al problema de la autoría.  Y aquí surge una pregunta legítima: desde dónde produce historia un autor, que con su firma garantiza la fuente, el lugar desde donde se emite, desde donde proviene, esa narrativa.  Porque hace tiempo que esto no es secreto para nadie: el oficio de historiador es, salvo algunas excepciones, el de narrar. El de seleccionar hechos o momentos o personajes o líneas de fuerza que sirvan de eje conductor de la narrativa que se quiere producir.  Una narrativa que tendrá como fin reivindicar el paper de los unitarios en las primeras décadas de la República Argentina, o el de resaltar la lucha abnegada de la columna Durruti en la Guerra civil española.  O, como estamos viendo en el foro semana83, la exaltación de un pasado glorioso que será, según los casos, legal o clandestino.

El autor habla en nombre de. Es decir, representa, en uno de los dos sentidos que le daba Marx a la expresión. En este sentido, el autor, a pesar de ser un individuo que firma y con su autógrafo garantiza la procedencia, el locus, el anclaje que hace posible la circulación de ese discurso, no puede (y no quiere, a menos que sea verdaderamente ingenuo) no hablar en nombre de.  En nombre de un grupo, de una idea, de una tradición.  Tanto da.  Pero habla, en última instancia, en nombre de algo o alguien.

En el foro semana83 hay un par de cosas que se me ocurre que se podrían hacer. Una de ellas es, como propuse alguna vez en vivo y en directo —pero parece que no prosperó como idea—, tratar de seleccionar una cantidad de voces que, polifónicamente, cuenten los pequeños fragmentos, las pequeñas versiones —los micro-relatos de que hablaba ese otro bombero, Lyotard, en un libro ya pasado de moda— de una época que nos tocó vivir a todos, sí, pero que no todos vivimos de la misma manera. Y lo que es más importante: que no todos recordamos de la misma manera.

El disenso, entonces, debe estar dramatizado, puesto en escena, en la narración que se me ocurre que podríamos producir, colectivamente, como inicio de una etapa en la cual la escritura de la historia no sea monopolio de los historiadores profesionales.

Claro que la misma edición, como proceso, tendrá también un sesgo, que dependerá de los criterios que la inspiren.  Pero ese sesgo puede llegar a ser una expresión del resultado de una discusión democrática y a fondo sobre los criterios para la “escritura” de nuestra historia colectiva.

Y ahora quisiera hacer una breve pausa para reflexionar sobre las ambiguedades que el propio término historia implica.  A veces significa la escritura, el métier, el oficio de relatar o escribir los sucesos que existieron por fuera del discurso que ahora, en forma de libro o artículo, se ordenan de acuerdo al criterio elegido.  A este sentido del término historia (cuya etimología presupone los significados originarios de “mirar” o “ver”), los romanos lo llamaban rerum gestarum (literalmente: de las cosas de los eventos o hechos).  El otro sentido de historia era llamado, por los mismos romanos, res gestas (las cosas de los eventos o hechos).  Este sentido se refiere, claramente, a lo que pasó en el mundo que y existe fuera del discurso hitoriográfico. 

En esta red, todos vivimos la misma historia, o casi, en el segundo de los sentidos. Sin embargo, se ve que tenemos grandes discrepancias en el primero de ellos—esto es, en el sentido de historia como narración o relato del pasado.  La escritura polifónica que estoy proponiendo intenta ser una solución provisoria, o si se quiere un paliativo, para esas formas de ver y contar el pasado que hoy nos siguen dividiendo.  Esa versión polifónica, me parece, puede representarnos mejor como colectivo o, como algunos quieren, como generación. 

Cicerón, que era un bandido, decía que la historia (no especificaba en cual de los dos sentidos antedichos) era magistra vitae o maestra de la vida.  Es decir, la consideraba una herramienta pedagógica, una guía para la vida.  Supongo que se estaba refiriendo a ambos sentidos del término. 

Creo que si queremos no solo aprender de las lecciones que nos da la historia y las formas en que nos la contamos, debemos emprender una tarea colectiva, a fin de que la mayoría de los puntos de vista estén representados en la versión provisoria.  Esa versión jamás podrá ser definitiva, pero esa no es la cuestión ni el objetivo de lo que estoy proponiendo. Esa historia tiene que ser, en cambio, una fuente múltiple y plural, a fin de que aquellos que quieran tener una idea de la variedad y riqueza de lo que hicimos, desde nuestros distintos lugares, desde nuestros diferentes puntos de vista y desde nuestras dicrepancias ideológicas y estratégicas, logren al menos vislumbrar cuánta diversidad se canalizó en una dirección fructífera y cuánta discrepancia se zanjó para poder alcanzar los objetivos comunes.

Y si realmente importara saber quién tuvo razón, eso será algo que ninguna de las voces, por sí sola, será capaz de laudar.  Serán los lectores, en el caso de que esa memoria tome forma de libro, o los espectadores, en el caso de que tome forma de película o video, o los fruidores interactivos, en el caso de que haya un CD-rom, los que intentarán dar la razón a algunos de los protagonistas.  Mi esperanza, sin embargo, es que esos lectores, espectadores o usuarios de computadora se desentiendan de elucidar, cual jueces en combate de box, quien ganó y quien perdió, y que se contenten, más bien, con aprender de las lecciones que siempre nos da el pasado de otros seres humanos que llamamos historia, esa maestra de la vida.  Una maestra que propongo construyamos desde la diferencia bien entendida: la del disenso respetuoso y civilizado que sabe que el ser humano es falible y que no hay—no puede haber—una sola verdad.

La única verdad que conozco la descubrió cierto autor romano que dijo que en el vino estaba la verdad: in vino veritas.[1]

Un abrazo fraterno y optimista

Gens una sumus.

 

Que en tan poco tiempo un grupo tan importante de ex militantes estudiantiles configuremos una red que abarque a mas de 200 compañeros, no es un hecho casual.. Aquí va una línea de  reflexión/provocación  para el debate.

  Nacimos a la vida política en los años de mayor oscurantismo académico. Éramos en principio  la generación del silencio. Pero quizás ese ambiente asfixiante en el que nos tocó crecer nos dio las fortalezas para aprender a tener claro el valor de la libertad de expresión y de una concepción democrática radical. Cuando la dictadura comenzó el proceso de fisuras y debilitamiento, nuestras rudimentarias herramientas de debate fueron tomando cuerpo y comenzamos a recibir los beneficios del diálogo (fue el nombre de la 1era revista universitaria), es decir de un debate tímido y necesario que comenzamos a poner en práctica. Rápidamente los sucesos que habían comenzado a concatenarse a partir del NO del plebiscito del 80 nos dieron la posibilidad de inaugurar un tiempo de descubrimiento de nuestras capacidades de organización y debate en un clima de iguales.Quiero decir que sentíamos que todos teníamos algo para aportar y  las diferencias eran consideradas aspectos naturales de la diversidad con las que podíamos convivir y caminar juntos compañeros con distintos perfiles y bagajes filosóficos y políticos. Y creo que en eso nos encontró el año 83, cuando luego de los balbuceos organizativos irrumpimos en la historia uruguaya de una manera que nos sorprendió a nosotros mismos. Me pregunto si en realidad nos dábamos cuenta hasta qué punto éramos actores políticos de primera línea en un contexto donde los partidos tradicionales y la izquierda exiliada o  proscripta intentaba recomponer filas y liderar la apertura recomponiendo los lazos con la sociedad civil.

¿Qué pasó luego de las elecciones del 84? Ya a esa altura las estructuras militantes habían sido cooptadas mayoritariamente por los movimientos / partidos políticos de izquierda cosa que puede ser natural en un proceso de apertura democrática.

Pero esta vía de acceso a los partidos políticos implicó que las ganancias obtenidas entre el 80 y 84  devinieran en una atomización de debates hacia la interna de las estructuras dominadas por los que entendíamos como “padres políticos“. El problema es que nuestros “mayores” venían desde el exilio o desde la cárcel a saldar políticamente pleitos no resueltos anteriores al 73. De ahí que comenzaran a imponernos una agenda de discusión que no era la que nosotros teníamos, quizás por el propio vacío y debilidad que implicaba nuestra orfandad política.

De alguna manera se recomponían los “mandos naturales “. Pero esa recomposición/restauración no sólo devino en un disciplinamiento de nuestro espíritu y en la postergación de lo que comenzaba a ser nuestra agenda sino -lo que es más duro- , en la aceptación de nuevas modalidades de discusión y toma de decisiones que fueron desvirtuando aquellas prácticas participativas y con delegados mandatados sobre la que operábamos. Esa práctica era avalada por nuestros mayores y lo que es peor fue legitimada  por nuestro accionar.

Sé que quizás resulte duro esta forma de ver las cosas, pero creo que nuestra práctica democrática radical, en el sentido de una práctica sin concesiones y con un respeto  por lograr consensos amplios y bien fundamentados  fue rápidamente sustituida por  prácticas cupulares  de aquellos en  los que creíamos que debíamos espejarnos.

Nuestro disciplinamiento implicó la conformación de una agenda político/social que    funciona como un “ninguneo “ o al decir de Marcelo Pereira como un “masomenismo “  donde todo se  “mal- discute” para que nada se cambie.

Salu2

Alexis

Reflexiones que quieren ser menos necias
Marcelo Pereira

(26 de Agosto de 2003) 

Miriam, en los últimos días me han dicho tantas cosas, que "necio" suena como un piropo. Pero además tenés bastante razón. Hace una semana supuse que iba resultar polémico, y que recibiría respuestas duras, pero no preví que lo mío se iba a leer como insulto, provocación o menosprecio. En ese sentido, es evidente que me equivoqué. Probablemente porque con muchos de ustedes me falta conocimiento del terreno. Como dije en mi primer mensaje a este grupo, fui bastante ajeno a la trama de relaciones humanas que se generó en la incipiente semilegalidad de hace 20 años (tenía otras tareas) y luego me faltaron oportunidades de iniciar, o de retomar en otro contexto, vínculos personales. Si conociera mejor a más de ustedes, quizá se me habría ocurrido una mejor forma de plantear el asunto, y si algunos me conocieran mejor, quizás habrían interpretado con más acierto mis intenciones.

Pero cuando uno escribe, y muchos leen algo distinto de lo que escribió, hay que pensar la culpa es también de uno. Por suerte, después de mi mensaje de hace una semana, hubo compañeros que supieron encarar el asunto de otra manera, creo que con provecho para todos. Otra suerte fue que me diera por consultar a varias personas (gracias a todas) y hacerles caso. Por eso no la seguí en el tono en que por momentos tuve ganas de hacerlo. Por si a alguien le interesa, mi preocupación central no era, ni es, replantear una contraposición entre las actividades clandestinas y legales de aquella época. Entre otras cosas porque, como ya mencioné, mi propia actividad en dictadura fue básicamente clandestina, y de eso no me arrepiento.

Tampoco quise, ni quiero, discutir aquí sobre el comunismo en general, ni sobre los comunistas de entonces en particular. En aquel momento discutimos gran parte de lo que teníamos que discutir, hicimos juntos gran parte de lo que teníamos que hacer, y nos equivocamos bastante, pero no tanto que no llegáramos a donde queríamos llegar. Antes del 83, en el 83, hasta que dejé la militancia sectorial en el 93, y desde entonces hasta ahora, creo que no me he dedicado especialmente al anticomunismo. Alguno habrá en la vuelta que se acuerde.

El centro de mi preocupación está en otra parte, y recordé problemas de aquella época porque pienso que pueden reaparecer, con otros actores, y porque me pregunto si hemos aprendido lo suficiente para hacer prevención y buscar remedios. La mayoría de nosotros resultamos poco compatibles con la actividad partidaria de estos tiempos, pero creo que casi ninguno se ha vuelto "apolítico". Pienso que muchos compartimos, por ejemplo, un gran malestar al ver que el elenco partidario prescinde de aportes calificados, discute con malos insumos y suele, por eso, equivocarse, o por lo menos tirar al bulto en vez de afinar la puntería. Me atrevo a decir que este grupo suma en varios terrenos riquezas mayores que las de varias comisiones de programa. Y creo que esa riqueza se desperdicia porque persiste, en el mundo de las organizaciones partidarias, una mentalidad que nos hizo bastante daño hace veinte años (vuelvo a aclarar, por si acaso: hablo de un criterio que estaba por todas partes, con independencia de las filiaciones partidarias, y que yo apliqué muchas veces): la mentalidad básicamente sectaria de confiar más, o confiar solamente, en los "propios". La noción de que uno y sus allegados han estado en el centro de los acontecimientos, conocen mejor que nadie los procesos, cuentan con las mejores herramientas para trabajar sobre ellos, y son incluso los más bonitos y simpáticos. ¿Cuántas burradas cometen los partidos por hacerle caso "al que sabe del tema" dentro del propio partido, en vez de consultar a uno "de afuera" (incluso cuando el de afuera es un ex militante, con toneladas de antecedentes que lo hacen confiable, y toneladas de méritos que lo hacen insustituible para tratar ese tema)? Ni hablemos de cuando es preciso consultar a gente que nunca fue o que ya no es de izquierda. Hace 33 años y pico, el FA se imaginó a sí mismo como "la unión de los orientales honestos". Un tercio de siglo después, podríamos ponernos muy ácidos y decir que, en las sucesivas alianzas posteriores, y en temblorosos círculos concéntricos, se van incorporando los demás orientales... pero yo prefiero pensar que aquella definición y todo el rollo de los círculos concéntricos fue un error, y que tenemos que aprender a construir con otros criterios. A esto se suma, en los últimos tiempos, el "rollerball" entre los que sueñan con tal o cual carguito en el próximo gobierno. Así se refuerza la escasa disposición a abrir el juego. No creo que haya soluciones sencillas para estos problema. Ni siquiera estoy muy seguro de que este grupo sea una respuesta. Habría que ver si algunas afinidades históricas y culturales pueden pesar más que la ubicación material de cada uno en la actualidad. Habría que ver si realmente podemos decir algo tan fuerte como que compartimos una ética. Creo que las confianzas son selectivas. Sea como fuere, sin subir un poco las vallas no sabremos cuánto podemos saltar. Esa fue mi intención.

[1] Otro, más ultra, dijo que vita vinum est (que puede interpretarse tanto como que la vida es vino o como que el vino es vida).  De nada, Ochoa.